jueves, 1 de octubre de 2009

CORTE DE PELO

Para mi ir a la peluquería es peor que ir al dentista. Todo empezó hace muchos años cuando decidí que quería ser Demi Moore en Ghost y fui corriendo a la peluquería a traicionar a mi melena extra larga. Así empezó mi corte de pelo espantoso y así acabó mi pequeño noviazgo con mi ligue de aquel entonces, porque naturalmente, no me parecía a Demi ni en pintura. Las malas experiencias han seguido desde entonces: desde ir a hacerme mechas rubias y salir con el pelo castaño oscuro hasta llorar el día de mi boda porque parecía una auténtica paleta con el peinado que me habían hecho. Lo del pelo en mi boda merecería un apartado aparte...
El caso es que llevaba 4 meses sin pisar la pelu, con la excusa de que me gusta el aire hippy de la melena sin forma ninguna. Pero ni aire hippy ni nada, mi pelo ya daba vergúenza. Así que cuando me ha visto Barbi (mi santa peluquera, y a la que le debo algún que otro favor), ha puesto los ojos como platos y sonriendo maliciosamente ha dicho: "¿qué te hago?"
Pues nada, sí yo quiero lo de siempre: un poco escalado y ya está.
Este es el antes:


Y el después:



Pues para mi disgusto ¡nadie se ha dado cuenta de que me había cortado el pelo!
Mi gozo en un pozo.

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